Puerto Vallarta tiene dos temporadas y solo una sale en los folletos.
De noviembre a mayo el cielo está azul todos los días y los cerros son color paja. Luego llega la primera tormenta de junio y en dos semanas toda la Sierra Madre se pone verde.
La lluvia de aquí no es una semana gris con impermeable: es una hora escandalosa al final de la tarde, y mañanas despejadas, lavadas y tranquilas. Así se aprovecha.
Qué es realmente la temporada verde
Puerto Vallarta tiene dos temporadas y solo una sale en los folletos. De noviembre a mayo el cielo está azul todos los días, los cerros están secos y el pasto de las laderas es color paja. Y entonces, más o menos a mediados de junio, cae la primera tormenta y en dos semanas toda la Sierra Madre se pone verde.
Aquí le decimos temporada de lluvias. Afuera le dicen temporada verde, y va de mediados de junio a mediados de octubre. Es la parte del año con menos reservaciones y, para quien vino a ver paisaje, es en silencio la más bonita.
Cómo es la lluvia en realidad
El error clásico del visitante es imaginarse una semana gris con impermeable. Aquí no pasa eso.
Casi todos los días de temporada empiezan despejados. Sale el sol en la mañana, la bahía está tranquila y nada en el cielo anuncia agua. Las nubes se van armando sobre la sierra durante la tarde, y la lluvia normalmente cae al final del día o de madrugada: fuerte, ruidosa, escandalosa y encima se acaba en una o dos horas. Para la mañana siguiente las calles ya están secas y el aire quedó limpio.
Ese patrón es todo el secreto para armar un viaje en temporada de lluvias: haz las cosas en la mañana. Rodar, remar, surfear o caminar temprano, y dejar la tarde para comer, echar una siesta y ver la tormenta cruzar la bahía desde algún lugar con techo.
Lo que la lluvia le hace al paisaje
El cambio no es sutil. En mayo los cerros detrás de la ciudad están cafés y los ríos son básicamente piedra. Para agosto esos mismos cerros están cubiertos de vegetación tan cerrada que ya no se ve el suelo, el Río Cuale baja lleno y las cascadas de la Sierra Madre —las que en abril son un hilito— de verdad caen.
Algunas cosas que vale la pena ver justamente porque llovió:
- La sierra desde cualquier terracería. El color es el punto. Verde sobre verde sobre verde, con nubes metidas entre los pliegues del cerro por la mañana.
- Los ríos. Cruces que en secas te dan al tobillo llevan agua de verdad, y eso es más divertido y más fotogénico.
- Las cascadas. Todo lo que corre en la sierra detrás de Vallarta está en su punto más fuerte entre julio y septiembre.
- Los atardeceres. Lo que hace bonito un atardecer son las nubes. En secas tienes un sol naranja limpio metiéndose al mar; en lluvias se te incendia el cielo entero.
La mejor forma de verlo
La temporada verde premia salir de la ciudad, porque el cambio pasa en la sierra, no en la playa. Una cuatrimoto o una moto dual-sport por camino de montaña es la manera más directa de estar metido en todo eso: terracería, cruces de río, olor a selva mojada y vistas que simplemente no existen cuatro meses antes.
Las rutas arriba de la ciudad, pasando las aguas termales y hacia los pueblos de la sierra, son donde el contraste es mayor. Nuestro Tour Sierra Madre en cuatrimoto y el más largo Tour Privado al Edén pasan casi todo su tiempo allá arriba.
En el agua, las mañanas están como plato y el mar está en su punto más tibio del año: sin neopreno y sin pensarlo dos veces para meterte. También es la temporada de surf en esta costa, de lo que escribimos aparte.
Qué hay que tomar en cuenta
- Reserva por la mañana. No es una sugerencia, es estrategia. Los tours salen temprano por algo.
- La humedad es real. Hace más calor y más bochorno que en invierno. Toma más agua de la que crees y respeta la sombra.
- Va a haber lodo. En cuatrimoto o en moto de terracería te vas a ensuciar. Ponte ropa y zapatos que no te importen, y trae un cambio.
- Los ríos crecen rápido. Después de una noche fuerte, algunos cruces requieren criterio. Si el guía cambia la ruta, es el sistema funcionando.
- También es temporada de huracanes. Los impactos directos son raros y siempre se ven venir con días. Revisa el clima la semana antes de viajar y deja los planes flexibles.
- La ciudad está más tranquila. Menos gente, mesa fácil en los restaurantes, hoteles más baratos. Ese es el trueque, y es bueno.
Ve mientras esté verde
La ventana es real pero corta: a finales de octubre para la lluvia, y en unas semanas los cerros empiezan a regresar al dorado. Si andas por aquí entre junio y octubre, agarra una mañana y súbete a la sierra. Es la versión de Puerto Vallarta que la mayoría de los visitantes nunca ve, y solo existe porque llueve.
Échale un ojo a nuestros tours en cuatrimoto, o pregúntanos por WhatsApp qué ruta está saliendo mejor esta semana: en temporada de lluvias cambia.